Luego de la promulgación de la modificación a la ley que reconoce el desarrollo formal de especialidades para profesionales químico farmacéuticos, la Superintendencia de Salud ya comenzó aquel registro, por ahora con quienes tenían la formación de Especialista en Farmacia Clínica de la Universidad de Chile.
Luego de la promulgación de la modificación a la ley que reconoce el desarrollo formal de especialidades para profesionales químico farmacéuticos, la Superintendencia de Salud ya comenzó aquel registro, por ahora con quienes tenían la formación de Especialista en Farmacia Clínica de la Universidad de Chile.
Una de las profesionales que conforma este grupo es Yusfeye Awad, quien desde abril de 2010 trabaja en la Unidad de Farmacia de la Dirección del Servicio de Salud Viña del Mar Quillota. Anteriormente ingresó el año 2000 como químico farmacéutico general de zona al Hospital de La Calera, donde se desempeñó como jefe de farmacia hasta septiembre 2007.
Luego de ello, en octubre de ese mismo año comenzó la beca de especialización en la Universidad de Chile, titulándose de Especialista en Farmacia Clínica y Atención Farmacéutica en 2010. “Estoy muy contenta, porque aparecer en la página de la Superintendencia de Salud como especialista implicó un largo trabajo. La farmacia clínica permite tener las herramientas para buscar el máximo beneficio para el paciente, en relación a su terapia farmacológica”, explicó.
Awad agregó en ese sentido que “así se integra al químico farmacéutico al equipo clínico, el que puede apoyar en áreas que van desde el conocimiento de los medicamentos, sus efectos secundarios, interacciones, dosificaciones correctas, administración y condiciones de almacenamiento, para juntos definir el mejor tratamiento para el paciente”. Añadiendo por último que además en esa labor se realiza monitorización de los parámetros de laboratorio y seguimiento fármaco-terapéutico, entre otras actividades.
Durante los años 90 el Ministerio de Salud consideró dentro de su política los generalatos de zona para profesionales químico farmacéuticos, lo que significaba tener plazas en hospitales comunitarios farmacéuticos asistenciales y preferentemente rurales, donde finalizado ese periodo se podía postular a una beca de educación para ser especialistas, al igual que los médicos y dentistas. Luego de ello, la posterior negativa de la autoridad para reconocer formalmente esta y otras especialidades farmacéuticas, se transformó en la deuda pendiente que hoy se viene a saldar.