Martes, Mayo 26, 2020

La propuesta del ejecutivo para vender medicamentos en otros establecimientos comerciales que no sean farmacias nace para “reactivar la economía”. La economía es una ciencia social que nos ayuda a entender fenómenos por medio de modelos, como la famosa oferta y demanda, pero tienen sus limitaciones al llevarlos a la realidad. El simplificar la realidad a un modelo sería, al menos, no recomendable.

El área sanitaria es compleja. Contiene mercados imperfectos con mucha asimetría de información y múltiples regulaciones que buscan mejorar la seguridad de los pacientes. Existen leyes que tienen reglamentos pendientes y múltiples interpretaciones hechas por el propio Ministerio de Salud, la Superintendencia de Salud, el Instituto de Salud Pública y por la Contraloría General de la República.

La medida anunciada por el Ministro de Economía de vender medicamentos fuera de farmacias omite las consecuencias sanitarias e inmediatamente nos hace preguntarnos: ¿Esta medida contempla la calidad de vida de los ciudadanos?

Recurramos a las estadísticas. Implementar esta iniciativa gubernamental provocaría aumentar la cifra de 11 mil chilenos internados y más de 100 muertos por uso excesivo de fármacos. Por otro lado, no se considera un aumento de presupuesto para las Seremi de Salud ni para el Instituto de Salud Pública para que fiscalicen el aumento de establecimientos, lo cual preocupa ya que en la actualidad los recursos son deficientes, como fue visto de manera pública con las bodegas de medicamentos del Servicio de Salud.

Por último, si los datos del Ejecutivo son correctos, la baja de los medicamentos sería sólo de un 8%, lo que en la realidad de medicamentos de venta directa que cuestan en promedio $2.000 sería de tan solo $160, que actualmente no alcanza para mucho y no afectará de manera significativa el gasto de bolsillo.

Mientras, el costo mundial asociado a errores de medicación es de US $42.000 millones al año, lo que representa casi un 1% del gasto sanitario mundial. El tema es tan serio que la Organización Mundial de la Salud lanzó un desafío mundial para reducir a la mitad los daños graves y evitables relacionados con la medicación en todos los países en los próximos cinco años. En Chile, cada año, 11 chilenos son internados y más de 100 mueren por uso excesivo de fármacos. Esperamos que nuestro país asuma este desafío con una Política Nacional de Medicamentos integral, que se haga cargo tanto del acceso a medicamentos como del uso racional de los mismos.

Creo que avanzar, sin medir consecuencias, es un error, especialmente cuando nos encontramos apostando con la salud de los chilenos.

Jorge Cienfuegos Silva
Académico Escuela Química y Farmacia U. Andrés Bello

Fuente: www.latercera.com